Sobre Nosotros

Antonio y Ruth de Greige

Antonio y Ruth de Greige, fundadores de 3 Riñones

Soy un trasplantado renal.

Sé lo que es sentir que el cuerpo se apaga. Sé lo que es ver que la fe también flaquea cuando las fuerzas físicas ya no responden. Y sé, en carne propia, lo que significa recibir una segunda oportunidad que jamás dependió de mis propios méritos ni esfuerzos.

En la medicina, un trasplante no extirpa los riñones enfermos: añade un tercero que asume la carga, limpia la sangre y devuelve la vida. En lo espiritual ocurre exactamente lo mismo: cuando nuestras fuerzas colapsan —aplastadas por la duda, el agotamiento o la crisis—, interviene una gracia superior que restaura lo que estaba perdido. De ahí nace este lugar: ser ese «tercer riñón» que sostiene y acompaña cuando los recursos humanos se agotaron.

Aquí no vas a encontrar discursos desde un pedestal ni religión de apariencias. Vas a encontrar fe práctica, honesta y sin etiquetas, compartida desde el límite físico y espiritual. Este espacio existe para edificar cuando aprietan las dudas y la debilidad; para acompañar tu proceso, el mío y el de cualquiera que esté cansado de fingir que lo tiene todo resuelto.

Bienvenido a casa.

Lo que nos sostiene

En Dios como origen y vida: Creemos en un solo Dios, Padre y Creador de todo lo que existe. De Él venimos, y es quien sostiene cada detalle de nuestra existencia.

En Jesús como Salvador y centro: Creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios. Vino al mundo, entregó su vida en la cruz para perdonarnos y reconciliarnos con Dios, venció la muerte resucitando y hoy está vivo. Es nuestro único Salvador y el modelo a seguir en cada paso.

En el Espíritu Santo como compañero constante: Creemos en el Consolador, el Espíritu de Dios que no está lejos: habita en nosotros. Nos acompaña, nos corrige con amor, nos da fortaleza cuando no nos quedan fuerzas y nos guía a toda la verdad.

En la Biblia como brújula real: Creemos que las Sagradas Escrituras son la Palabra inspirada por Dios para comunicarse con nosotros. Es nuestro mapa seguro: en ella aprendemos cómo vivir, en qué confiar y cómo caminar como discípulos en el día a día.

En un cambio de corazón genuino: Creemos que seguir a Jesús no es un mero asentimiento mental; requiere un nuevo nacimiento. Es esa transformación profunda que Dios produce cuando hay un arrepentimiento sincero y decidimos poner toda nuestra vida en sus manos.

En la Iglesia como cuerpo de Cristo: Creemos en la Iglesia no como cuatro paredes ni una etiqueta humana, sino como el cuerpo vivo de Jesús en la tierra: una comunidad unida por la fe a la que Él cuida, hace crecer y envía a ser sus manos y sus pies en este mundo.

En el regreso inminente de Jesús: Creemos y esperamos su venida tal como lo hacía la iglesia primitiva: no pendientes de calendarios ni señales, sino con la certeza viva de que puede regresar en cualquier momento. Esa esperanza nos hace vivir con propósito, despiertos y listos para recibirlo con gloria y poder.

— Antonio y Ruth de Greige